Primavera

A veces caminaba sin rumbo fijo. Paseaba entre prados verdes con su cámara de fotos y un pequeño cuaderno. Por si acaso. Porque no buscaba nada pero siempre encontraba algo. Allí, lejos del bullicio de la ciudad, su mente volaba con los cánticos de los pájaros, y se sentía libre. Solía tumbarse sobre el césped e imaginaba grandes historias, hasta que el atardecer daba finalizado el día mostrando las primeras estrellas. Ella siempre contaba hasta siete y pedía un deseo.Que una de las historias se cumpliera. No era la primera vez que pasaba.